A propósito de la denominación del año 2019: “Lucha contra la corrupción y la impunidad”

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Por: Wilton Pacherrez Manrique *

Cada año civil el gobierno le da una denominación con la finalidad de sensibilizar a la ciudadanía con algún acontecimiento o tema muy importante, tal es el caso del 2019 que hemos empezado, se ha declarado como “Lucha contra la corrupción y la impunidad”, temática muy importantísima, actual y oportuna; en esta ocasión quiero compartir una breve reflexión al respecto.

No queremos que esto se quede solamente en una mera declaración sino que se haga una práctica en todos nosotros siempre, en todo momento y lugar; pues, la corrupción no hace diferenciación social, económica, política, credo religioso, ocupación, etc.

Actualmente, somos testigos de grandes destapes casos de corrupción en instituciones del Estado, como por ejemplo: Poder Judicial, Ministerio Público, el Congreso, Poder Ejecutivo, gobiernos regionales y locales; estamos viendo alcaldes detenidos, ex presidentes con orden de detención, jueces y fiscales en la misma situación e investigados.

Parecía que con la caída del gobierno corrupto de Fujimori, todo iba a ser distinto, no fue así. La corrupción ha ido ganando terreno y fortaleciéndose en las mismas instituciones, prácticas negativas como el famoso diezmo, el tarjetazo, han ido institucionalizándose, de tal manera que esto pasa a ser normal. O expresiones “que robe pero que haga obras”, donde la complicidad de una ciudadanía apática y pasiva lo permiten.

Es una vergüenza para nosotros los peruanos tener una sucesión de ex presidentes que están presos, investigados y prófugos que incluso el propio papa Francisco en su última visita al Perú dijo: “(Ollanta) Humala, está preso, (Alejandro) Toledo está preso (vive en EE.UU y sobre él pesa una orden de extradición), (Alberto) Fujimori estuvo preso hasta ahora, Alan García, que está, que entro o no entro ¿qué pasa?”, preguntó el pontífice. “Hay excepciones pero, en general, (la política en América Latina) está más enferma que sana” (mensaje del papa Francisco en el Arzobispado de Lima, enero 2018).

Lamentablemente lo que estamos viendo es solamente la punta del iceberg, pues al interior del país, en las provincias también se dan casos de corrupción pero que no se hacen públicos, no son conocidas por toda la población, por ejemplo en los gobiernos regionales y locales.

Personalmente no comparto la creencia que al funcionario o autoridad su sueldo debe ser más alto para que no sea presa fácil de la corrupción, pues la realidad está demostrando todo lo contrario.

En nuestra opinión para enfrentar la corrupción son necesarios dos elementos, una ciudadanía bien informada y vigilante que conozca y ponga en práctica sus deberes y derechos en todo momento, y lo más primordial: una formación en valores, que esto viene desde la familia, es en este espacio donde se aprende a ser honestos, responsables, respetuosos, veraces, justos; a ser íntegros. De esta manera estaríamos luchando contra corrupción y la impunidad siempre.

*Antropólogo social. Maestría en Gerencia Social Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP)