Crisis y reforma o una nueva constitución política

Por: Percy J. Paredes Villarreal

A fines de la década de los 80 del siglo pasado, tras la caída del Muro de Berlín y el derrumbe de un modelo de sociedad socialista alternativa al capitalismo, Francis Fukuyama filosofo neoliberal escribe su famoso libro “El Fin de la Historia y de las ideología” cuya tesis central es que la caída del modelo de sociedad alternativo al capitalismo ha fracasado por lo tanto la economía de mercado, el apoliticismo, el individualismo, el consumismo, la reducción del  Estado, y el liberalismo a ultranza, se han convertido en la solución a los problemas sociales, políticos y económicos de un determinado país. Por lo tanto, es el fin de las ideologías, y el  nuevo orden mundial no tiene oposición.

Bajo esa percepción ideológica y política, los organismos financieros internacionales fueron los que condicionaron a los países someterse al modelo que viene imperando desde hace aproximadamente 4 décadas a través del famoso “Consenso de Washington”; particularmente, en América Latina la mayoría de los países se sometieron a dicho modelo mediante regímenes democráticos como también  dictatoriales y militares.

Nuestro país, no fue ajeno a ese cambio sociopolítico y económico, bajo el gobierno de Fujimori con el apoyo de los militares, los empresarios, la iglesia católica y los organismos financieros económicos internacionales como: Banco Mundial, Fondo Monetario Internacional, implementó el modelo neoliberal.

Para implementar este modelo, tuvo que cerrar el Congreso de la República, intervenir militarmente algunos medios de comunicación, tomar algunos gremios sindicales, detener algunos dirigentes sindicales, políticos y periodistas de opinión. Esta decisión tuvo que hacerlo porque nuestro país se encontraba atravesando una crisis política y económica, fruto de un gobierno desastroso como lo fue el aprismo.

Frente a este vacío de poder, Fujimori tuvo que dar un autogolpe de Estado e implementar el modelo mediante una nueva Constitución Política, que tiene más de 25 años y que los propios fujimoristas, creadores de esta norma y del Estado vigente, lo vienen destruyendo con las consecuencias que estamos viendo.

Esa misma década de los 90 del siglo pasado Carlos Iván de Gregori, antropólogo fallecido, escribe tres libros importantes “La Antipolítica” “Demócratas precarios” y “Otorongo come a Otorongo”, donde hace una radiografía de la política, los partidos políticos y la clase política, cuyas características siguen vigente y lo estamos viendo actualmente, como es la desidelogización, el apoliticismo, el transfuguismo, el  pragmatismo, el blindaje, donde las personas ingresan a la política y/o se identifican con un determinado partido político por un interés individual de poder, enriquecimiento y/o inmunidad, además del enriquecimiento ilícito.

Todas estas características mencionadas en el párrafo anterior, se encuentra en los continuadores o seguidores del fujimorismo, cuya radiografía de este partido político, donde la mayoría de sus miembros de esta organización  se encuentra involucrado en actos de corrupción y de lavado de activos.

Del mismo modo, Gonzalo Portocarrero, en su libro titulado “Cultura Política”, nos describe que uno de los principales temas que se viene dando en la actualidad es la corrupción, de allí que la clase política, particularmente los fujimoristas en alianza con el Aprismo, están blindando a magistrados del Estado y a sus propios colegas, para de esa manera impedir su sanción o sometimiento al poder judicial.

Son más de 25 años de un modelo neoliberal expresado en una Constitución Política que se ha venido modificando de acuerdo a las circunstancias y a la coyuntura en que se ha vivido, y que en todo momento ya no da para más. Por lo tanto, ahora se viene hablando de una reforma política.

Para entender este problema podemos decir que existen teorías dentro de las ciencias sociales, que nos pueden permitir hacer un análisis. Para los sistémicos, ellos manifiestan que todo esta interrelacionado, motivo por el cual si un subsistema no anda bien, todo se encuentra en crisis, porque uno depende del otro; para los funcionalista, ellos indican que cada uno es autónomo e independiente y que cada uno cumple una función diferente; mientras que los estructuralistas, consideran las estructuras de un modelo son articulados y todos se encuentran concatenado, pero eso no quiere decir que cae uno para que caiga todo. Por lo tanto, existen planteamientos indicando que la crisis política no esta relacionado con lo económico, porque ambos son totalmente diferente donde sus dinámicas y funciones no están interrelacionado, esa es la tesis central de los apristas; mientras que los fujimoristas indican que la crisis es netamente política por lo que no tiene nada que ver con el modelo económico que viene imperando; mientras que, la izquierda considera que todo se encuentra articulado, que la crisis no tan solo tiene que ver con la crisis política sino tiene que ver con un modelo político y económico neoliberal, que ya colapso por lo tanto amerita un nuevo modelo, con un nuevo Estado, una nueva Constitución y una nueva República.

Entonces la pregunta que nos hacemos es ¿de que crisis estamos hablando?. Algunos consideran que es una crisis política, otros indican que es una crisis de régimen, algunos plantean que hay una crisis gubernamental, otros manifiestan que es la crisis de un tipo de democracia representativa y por último se habla de una crisis de modelo, es decir de la totalidad.

Esto quiere decir que el debate debe darse en base al fondo y no a la forma, como algunos politólogos lo vienen planteando, donde hacen creer que la solución es la reforma política; es decir resolver el problema coyuntural tomando como elemento de análisis las consecuencias sin ir a las causas que son de fondo y no de forma.

En ese aspecto el análisis que hace Fernando Tuesta y otros miembros más de esta comisión, encargados de elaborar los proyectos de ley de Reforma Política, cuyo documento de diagnóstico y análisis tiene más de 400 páginas, y donde plantea modificatoria a las casis aproximadamente 124 artículos de la Constitución Política; nos debe hacer reflexionar que es mejor elaborar una nueva Constitución Política antes que modificar esta, que ya tiene cientos de modificaciones a lo largo de estos 25 años, y que fue creado para una coyuntura que para construir el desarrollo de nuestro país.

Esta propuesta de Tuesta Soldevilla busca fortalecer el modelo presidencialista, mientras que los fujimoristas desde el parlamento quieren fortalecer el parlamentarismo, para de esa manera enfrentarse desde diferentes trincheras y demostrar quién es el que tiene más poder. Mientras tanto, la crisis del modelo sigue avanzando hacia su descomposición ya que desde hace buen tiempo tanto el narcotráfico como la corrupción  vienen corroyendo al Estado.

Las propuestas de Fernando Tuesta, se concentran en tres puntos las modificatorias: a) al sistema de gobierno, b) al proceso electoral y c) a los partidos políticos. Pero deja de lado la crisis de la democracia representativa, donde los congresistas elegidos no rinden cuentas a la ciudadanía que los ha elegido, ni tampoco recoge la opinión de estas.  Y así podemos mencionar otras características.

En estos días, el gobierno de Vizcarra, a través de su presidente del Consejo de Ministros ha presentado una cuestión de confianza debido al blindaje dado al ex Fiscal de la Nación y al poco interés que le pone la Comisión de Constitución del Parlamento a las propuestas de Reforma Política, por lo tanto, existen bancadas que están criticando esta actitud, pero que van a dar su voto de confianza, mientras que los de izquierda consideran que no van a darle el voto de confianza para que de esa manera se cierre el Congreso de la República y se convoque a nuevas elecciones porque este parlamento dirigido por el fujimorismo se ha encrispado y esta “pechando” al gobierno en varias oportunidades, obstaculizando supuestamente el desarrollo del país.

La Constitución Política vigente, producto de un autogolpe,  de un régimen autocrático y dictatorial, debe dar paso a una nueva Constitución dentro del marco de la democracia, la interculturalidad, de la incorporación de las diversas naciones existentes en nuestro país y de un modelo de desarrollo sostenible.

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