El Perú y su dilema: cambio o continuismo

Lucha de ideas

Por: Oscar Felipe Ventura

En el 2021 se cumplirán 200 años de la proclamación de la independencia del Perú del colonialismo español. ¿Qué ha pasado durante los casi dos siglos de vida republicana?. Hemos sido engañados. Las elecciones han sido una farsa que permitió que llegaran al gobierno una serie de mediocres y estafadores. Sucesivos gobiernos no han resuelto los problemas fundamentales del país. Son responsables de esta situación los viejos partidos de la oligarquía reaccionaria y entreguista y sus herederos del siglo XX y los del presente siglo.

La fuerza de la derecha política y económica, hegemónica desde los orígenes de la República, se cimentó en el atraso cultural, en la exclusión, la división, el fraude, y la represión contra los que lucharon contra el orden injusto. También, por la falta de una alternativa que representara los reales intereses de la patria y del pueblo. Faltó la visión de país.

José Carlos Mariátegui (1895 – 1930) al estudiar la realidad del país, concluyó en que el Perú no ha tenido clases dirigentes, sino clases dominantes. Don Jorge Basadre expresó que “lo más triste de nuestro tiempo es que ni siquiera hemos esbozado un proyecto nacional. Me apena morir sin ver que alguno de los partidos haya diseñado un programa de gobierno, pues lo que viene será sombrío”.  Alberto Flores Galindo manifestó que “la gran transformación que este país viene reclamando, data de 1930 y quizás antes, 1821 o 1780”.

El Perú llegó al final del siglo XX con una crisis acumulada cuyo signo más característico fue el deterioro de casi todas las instituciones del Estado. Esta crisis de naturaleza estructural se prolonga con más intensidad hasta hoy.

¿Cuál es la contradicción principal, el factor determinante del proceso político peruano que influirá en la marcha del país en el próximo período?. Esa contradicción se sintetiza en la polarización entre el continuismo neoliberal, entreguista y corrupto, por un lado; y por el otro, el cambio de rumbo democrático, patriótico y antineoliberal.

Lo anterior significa que tenemos a la vista un período de definiciones, cuyo resultado dependerá de la correlación de fuerzas que se construya. O permanece el neoliberalismo, sin más modificaciones que rostros en el sillón presidencial, el Consejo de Ministros o el Congreso. O se abre paso a un cambio democrático, patriótico, descentralista, con una propuesta integral para fundar una nueva República, con proyecto nacional y una nueva Constitución. Corresponde a las fuerzas de izquierda y progresistas, trabajar intensamente para construir las fuerzas del cambio.

Trujillo, noviembre del 2018