La culpa no es de las mujeres

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Por: Katty Martinez Rodas

Fui al mercado, mientras esperaba que me atiendan, me hice a un costado para que un señor, que podría pasar como mi abuelito, pudiera pasar. Lo que no me esperé, y es algo tan común, es que el viejo volteara y suelte una frase soez sobre mis nalgas. Cuando le increpé me dijo que no era forma de venir vestida al mercado, porque me expongo a que me digan y hagan cualquier cosa. Yo me había puesto un short y polo, le respondí que mi ropa no era el problema sino su mente, su falta de respeto y su machismo. Me gritó muchas cosas más, me di media vuelta y quise tratar de terminar mis compras, pero aunque fue el señor el que me faltó el respeto, señoras y vendedores me miraron como si yo hiciera algo malo.

Salí, molesta y con culpa. Es una culpa aprendida, socialmente impuesta a las mujeres para sentirnos mal con nuestros cuerpos, sus formas, la manera de expresarnos y vestirnos. No importa si vamos con el short más corto o la falda a los tobillos, la sexualización de nuestros cuerpos es algo que pasa día a día. Yo no veo a hombres jóvenes o viejos caminando con miedo de que les digan tonterias sobre sus nalgas o pantorrillas si llevan short, o si deciden usar una camisa apretada, digo esto porque muchas veces escucho decir  “a los hombres también nos pasa”, quienes digan esto que se den una vuelta por las 18 comisarías de La Libertad y vean la cantidad de denuncias desde acoso en la calle hasta feminicidios o intento de.

Quiero tomar esto como un recordatorio de no sentir culpa o vergüenza por miradas que juzgan si me atrevo a defenderme, si no me quedo callada, si respondo y abogo por mí misma. Las mujeres el primer territorio que deberíamos aprender a cuidar es nuestros cuerpos, para que nadie se atreva a agredirnos y que quede impune ante la mirada ignorante del resto.