Las colas o las marchas

Por: Luis E. Plasencia Calvanapón

Se inicia el año, para muchos de nosotros, con la angustia de buscar la mejor escuela posible para nuestros menores hijos, especialmente para los que inician la primaria. La que eligió mi familia empezó hoy la inscripción para el famoso “afianzamiento vacacional”, que viene a ser uno más de los mecanismos que las instituciones educativas estatales con cierto prestigio utilizan para generar recursos propios, a la vez que un incentivo económico para sus docentes, en sus vacaciones.

Como es usual en este país, me tocó hacer dos días de cola a las afueras de la escuela elegida. Algunas de las personas que me acompañaban en la tarea, comentaban, respecto a los últimos acontecimientos en nuestro sistema político y judicial, que nuestras marchas de protesta contra la magia aprofujimorista, personalizada en el inefable fiscal Chávarry, eran una pérdida de tiempo. Explicarles que nosotros perdíamos más tiempo en formar colas, germinaba en ellas sonrisitas burlonas acompañadas de la frase: “más importante que la política es la educación de nuestros hijos”.

Según estimaciones del Banco Mundial y la asociación Transparencia, nuestro país pierde US$ 10.000 millones producto de la corrupción en el Estado. Ello equivale a algo más de US$ 300.00 que cada peruano pierde cada año  (La República, 2018). O sea, S/.1.000, 00 al cambio actual.

Si consideramos que son al menos 2 las personas involucradas en el proceso de matrícula y que en la cola había unas 200, significa que si no existiera corrupción, todos los sujetos de la cola, por solo poner un ejemplo, tendríamos unos S/.400.000, 00 (cuatrocientos mil soles), suficientes para que esa institución pudiera, entre otras cosas:

  • Implementar un sistema informático para recibir las matrículas online.
  • Ofrecer un incentivo a los docentes para que, en vez de trabajar en vacaciones, las disfruten y vuelvan a las aulas con el espíritu renovado.
  • Mejorar su infraestructura.
  • Adquirir equipos y mobiliario.
  • Etc.

Todo ello con los consecuentes beneficios: olvidarse las colas, evitar poner en riesgo a los niños que se lleva a las colas, o a los que se quedan solos en casa cuando los padres van a intentar un cupo, maestros más motivados, proceso educativo óptimo, y un largo etcétera.

Al llegar la mañana, mientras la aurora mostraba el surrealista ambiente de grotesco campamento, me puse a pensar en esta triste realidad. Sólo entonces comprendí que la coyuntura actual se presenta propicia para nadar contra corriente porque hoy, más que nunca, se hace necesaria una remoción del sarro de la corrupción desde sus más duras raíces. Nuestros hijos merecen eso. Y más.

Referencias:

La República. (2014 de abril de 2018). Impacto económico de la corrupción en el Perú es de US$ 10.000 millones. Obtenido de https://larepublica.pe/politica/1227096-impacto-economico-de-la-corrupcion-en-el-peru-es-de-us-10000-millones