Las rupturas institucionales durante los últimos  50 años con diferentes características

Por: Percy J. Paredes Villarreal

El día lunes 30 de setiembre del presente año, el Presidente de la República Martín Vizcarra, en uso de sus facultades constitucionales ha tomado la decisión de disolver el parlamento y convocar a nuevas elecciones al congreso de la república en un plazo de 4 meses.

Esta decisión ha sido saludado y festejado por más del 70% de la población peruana que en todo momento ha manifestado su apoyo al cierre del poder legislativo. Cuya mayoría parlamentaria ha venido obstaculizando y poniéndole “trabas y cabes” al ejecutivo desde el año 2016; además de blindar a muchos congresistas que se encuentran en situación de investigación, o procesados.

Durante la primera etapa de este gobierno dirigido por PPK, este no se enfrentó a los congresistas fujiapristas; por lo que, esta agrupación comenzó a cuestionar y obstaculizar su labor, logrando la difusión de  audios reveladores entre el Presidente de la República y parlamentarios fujimoristas quién les ofrecía algunas obras para su región  a cambio de su voto; teniendo que renunciar a la máxima embestidura.

Con la asunción del primer vicepresidente al máximo cargo del país, por un instante quiso seguir la metodología de PPK, pero se dio cuenta que no iba a conseguir nada; teniendo que cambiar su táctica y estrategia, llegando a una relación confrontacional entre el ejecutivo y el legislativo; pidiendo en varias oportunidades la cuestión de confianza al parlamento. Frente a estas acciones realizada por el mandatario, la mayoría de congresista tuvo que ceder ante el temor de cerrar el congreso y verse en la calle.

Muchos pensábamos que nuestro gobernante iba a ceder en estos últimos días después de que la Comisión de Constitución archivará su propuesta de convocar a elecciones presidenciales y parlamentarias, que fue presentado en su discurso por fiestas patrias; esta comisión comenzó a dilatarlo por más de dos meses, e inclusive solicito a la Comisión de Viena, para que les haga llegar su opinión respecto a la solicitud presidencial. Los comisionados europeos vinieron al Perú para escuchar a ambas partes,  comprometiéndose a remitir su informe para el día  9 de Octubre; pero la Comisión de Constitución del Parlamento peruano no quiso esperar más tiempo, tomando la decisión de archivar el proyecto de Ley de adelanto de elecciones parlamentarias y presidencias; sin considerar que este documento debería haberlo presentado al pleno para su aprobación o rechazo.

Mientras tanto, Barata comenzaba a hablar sobre las coimas y apoyo económico que hizo a políticos de las diferentes bancadas, para que postulen al  parlamento y a la presidencia de la republica; por lo que, la mayoría fujimorista en alianza con el aprismo, tenían que impedir el avance de esta investigación, que en primera instancia fue la Fiscalía de la Nación lo cual no prospero, la segunda opción era el cambio de los miembros del TC.

Al tener el control del Tribunal Constitucional  impedirian la continuación de las investigaciones que comprometía  diversos políticos que habian postulado al parlamento como a la Presidencia de la República en los diferentes procesos electorales; como aprovecharían la liberación de la lideresa del Fujimorismo.

La decisión de disolver el parlamento peruano fue tomada en forma inmediata, después  que el ex Primer Ministro Del Solar fue maltratado en el Parlamento, a pesar de la envestidura que le caracteriza, ironizándolo, gritándole e impidiendo su ingreso al hemiciclo, como también a participar en el debate de la elección de los miembros del Tribunal Constitucional; por lo tanto, haciendo caso omiso a la actitud negativa del Poder Legislativo y ante la presión social de la ciudadanía el Presidente tomo dicha decisión.

Lo interesante es que en este medio siglo  nuestro país ha tenido tres interrupciones  nuestra vida democrática, el primero fue “Golpe de Estado” por parte de los militares, encabezado por el Gral. Juan Velasco Alvarado contra el Presidente de la República de aquel tiempo, Arq. Fernando Belaunde Terry,  efectuándose un  03 de Octubre de 1968. La segunda fue  un “Autogolpe de Estado” perpetrado por el  ex Presidente  Alberto Fujimori, quien no podía gobernar debido a   no contar con una mayoría en el Congreso de la República; gracias al apoyo de los Organismos Financieros Internacionales, Fuerzas Armadas,  Empresarios, y la Iglesia Católica, así como la ciudadanía que respaldaron esta nefasta decisión. Y por último, lo que ha realizado el actual gobierno del Ing. Martín Vizcarra, de disolver el parlamento y convocar a nuevas elecciones parlamentarias dentro de cuatro meses.

En el primer Golpe de Estado, culmino con un segundo periodo militar  que convoco a una Asamblea Constituyente para elaborar una Constitución Política en el año de 1979; el segundo, referido al autogolpe de Estado, también permitió la elaboración de una nueva carta magna del año 1993; mientras que esta tercera irrupción, no tiene como finalidad la elaboración de la carta magna, sino la renovación del nuevo parlamento, que se había convertido en un obstáculo para el gobierno central.

Los dos primeros golpes de estados permitieron implementar un modelo de desarrollo diferente al que se venía realizando: el primero, se concentró en el modelo de desarrollo interno o también denominado sustitución de importaciones;  el segundo, está referido al modelo neoliberal; mientras que el actual, busca mantener el modelo primario exportador y solamente resolver un problema netamente político, es decir continuar con la reforma política que se ha venido haciendo en estos últimos meses.

Asimismo, dentro de los tres tipos de ruptura  institucional podemos decir que: 1) el primero fue un golpe de Estado perpetrado por un militar contra un gobierno democrático, donde los militares tomaron por asalto el gobierno y todas las instituciones públicas, los medios de comunicación, detienen y deportan a políticos, dirigentes sindicales, estudiantiles, y todos aquellos que mostraban su desacuerdo con el gobierno dictatorial, etc.; 2) en el caso de Fujimori,  se hace un autogolpe, donde las fuerzas militares allanan el parlamento impidiendo el ingreso de los congresistas, toma el control del Poder Judicial, el Tribunal Constitucional, los medios de comunicación, detienen a los Presidentes de las cámaras de Senadores y Diputados, dirigentes sindicales, periodistas, etc.; y 3) en el caso del Presidente Vizcarra, disuelve el congreso pero no toma el control del parlamento, hace funcionar a la Comisión Permanente, tampoco toma el control de los medios de comunicación, ni de las instituciones públicas como el TC, PJ, etc.

De estas tres rupturas del orden institucional las causales o  motivos que llevaron a tomar esta decisión fue el tema de corrupción; recibiendo el respaldo y apoyo de la ciudadanía que está cansado y hastiado de una serie de actos de corrupción, como lo fue: los convenios irregulares entre el Estado Peruano y las empresas internacionales, como fue con la Peruvían Corporatión; en el segundo caso, la corrupción dentro del Poder Judicial;  y en el tercer caso, los casos de corrupción que viene difundiendo  ODEBRETCH, el  blindaje del congreso a personas involucrados en caso de corrupción como “Los Cuellos Blancos”, ex Fiscal de la Nación, y de algunos ex parlamentarios que contaban con inmunidad  y no podían ser investigados, procesados, enjuiciados, ni detenidos.

Después del fin fujimorista e inicios de la transición democrática en nuestro país, los gobernantes nunca tuvieron mayoría absoluta en el Congreso de la República, por lo que tuvieron que realizar alianzas para de esa manera poder gobernar el país. Toledo lo hizo con el PPC, Alan García con los fujimoristas, Humala con Perú Posible, esa alianza implicaba compartir el gobierno y apoyarse en el parlamento; de esa manera podía gobernar el país.

En este último periodo de gobierno, no hubo alianza entre los fujimoristas y los PPK, ha pesar de estar identificados con el mismo modelo; todo lo contrario ha generado confrontación entre la derecha ortodoxa con la heterodoxa, entre los que se denominan la derecha lobista con la derecha pro empresarial, la extrema derecha con la derecha democrática. Eso ha significado la causa del conflicto y enfrentamiento entre ambas derechas que nunca se interesaron en resolver los problemas económicos, sino que han priorizado el tema político como conflicto de intereses entre ambos sectores que estaba llevando a la degeneración de la política peruana.

Se abre una nueva etapa, un nuevo escenario, donde la disputa ya no está en las instituciones públicas, sino en la calle en la ciudadanía que debe decidir el rumbo de la política peruana.

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