No es debilidad, es humanidad

Por: Katty Martinez Rodas

En una demostración de karate, el maestro le dijo a un pequeño al que no le salía muy bien las maniobras “golpeas como niña”, “¡no llores! ¿acaso eres mujercita?”, y varias cosas parecidas en donde puso a las mujeres o niñas como algo negativo y débil. Si un hombre muestra delicadeza es afeminado; si es sensible,  maricón o gay; tal parece que todo lo que venga que ver con parecer a una mujer es algo terrible para nuestra sociedad, como si tener ovarios y tetas nos hicieran seres inferiores. Una muestra más del machismo imperante, que no solo afecta a niñas y mujeres, sino también a niños y hombres.

Desde pequeños se les enseña a los varones a no llorar, no mostrar sus sentimientos, por ser signo de debilidad e insuficiencia, son analfabetos emocionales que de adultos no saben cómo lidiar con las situaciones del día a día y pueden “explotar” ante una negativa, o algo que no salió como lo planearon.

Si a un niño le gusta las artes, el teatro, el ballet, lo tachan de maricón, hacen bromas a sus espaldas, puede sufrir de acoso escolar e incluso en casa puede ser discriminado, por no entrar dentro de los canones de rudeza exigidos a los niños.

¿Qué está pasando? ¿Desde cuándo ser mujer es equivalente a ser tonto, no demasiado bueno, o insuficiente? Pasa que el machismo no solo tiene como víctimas a las mujeres, también a los hombres, a los que limita en su inteligencia emocional, y les da roles como ser “más fuertes, duros, proveedores del hogar”.

Felizmente, muchos de estos paradigmas y roles están cambiando, los hombres se están dando cuenta que mostrar sus sentimientos, tener pasión por el arte, no tener que ser el único que mantenga la casa, no los hace menos fuertes, simplemente los hace más humanos.

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