Pequeños pasos, para un gran cambio

Por: Katty Martinez Rodas

Mientras que en el Congreso se debate la Cuestión de Confianza con muchas argucias, Lourdes se encarga con mucha paciencia y amor de empoderar a mujeres del sector Víctor Raúl y engrandecer la biblioteca comunal para niños en el sector Nuevo Libertadores, debajo de postes de alta tensión.

Mientras no entendemos como hay congresistas ocupando una curul, Vanessa trabaja día y noche por su pequeño, es comunicadora social, pero es mil oficios, donde haya la oportunidad de trabajo allí estará ella, lista y con manos a la obra, porque no hay trabajo malo mientras sea digno.

Mientras los “Padres de la Patria” gritan pensando que están en un mercado, Patricia lleva talleres de música y  cuenta cuentos a niños de Las Lomas de Salaverry, hasta empezó un taller técnico para las mamás de estos pequeños.

Mientras escuchamos como se pelotean la responsabilidad del estado de corrupción en el país, Silvia se preocupa por hacer el seguimiento del caso de una compañera de trabajo, la ha acompañado ya un mes en su búsqueda de justicia y la escucha pacientemente mientras hace catarsis para volver a empezar con ganas.

Mientras nos da una sincera vergüenza nacional todo lo que escuchamos de las autoridades que nosotros mismos pusimos en el poder, Irma y Lidia están haciendo todas las coordinaciones necesarias para que mujeres de organizaciones sociales de base sean escuchadas y sus sugerencias sean puestas en agenda y así cambiar la realidad de las periferias olvidadas.

Soy una convencida de que los cambios sociales que tanto pedimos vienen de estos pequeños actos de mujeres valientes empoderándose la una a la otra, forjando un mejor futuro para todos y todas. Pequeños pasos, para un gran cambio.

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