“Rostro de la mujer que inspira y construyen el Perú del bicentenario”

Por: Miluska Magaly Medina Macedo

“Atrás de un gran hombre, hay una gran mujer”, se decía; y en el Perú de los años 70, 3 de cada 10 mujeres trabajaba; en los años 90, 5 de cada 10; actualmente 8 de cada 10 mujeres peruanas en edad de trabajar lo hace y; ahora se dice: “Atrás de un Gran País, hay una Gran Mujer”. No sólo desde los Derechos Humanos de igualdad y de justicia, de permitirle a la mujer ingresar en el ámbito social, político y empresarial, sino sobre todo de su rol de ser madres y ser mujeres; primeras maestras de formación y el primer instrumento de educación de un País, transmisoras de cultura y símbolos de concertación y Paz, por estar comprometidas con la vida.

La historia oficial nos dice, que hace 200 años la mujer en el Perú, no ocupaba los puestos y el lugar que ocupa ahora, hace 200 años, había poco a nada participación de la mujer, en los asuntos públicos, políticos y empresariales en relación a los hombres” como si se nos olvidasen nombres como: MICAELA BASTIDAS, MARÍA PARADO DE BELLIDO, FLORA TRISTÁN, MARÍA ELENA MOYANO, ANA DE TARMA, CHABUCA GRANDA O BRIGIDA SILVA DE OCHOA, entre otras, personajes estratégicos, ya que gracias a estas mujeres, muchos peruanos fueron salvados y ayudados, ellas fueron participantes activas de la patria y Cohéroes en la independencia del Perú en 1821.

Hoy en cambio, se visibiliza su participación y decisión en el escenario no sólo social, político sino empresarial, hoy  la presencia de las mujeres es en el parlamento; participación que se vio reforzada por el sistema de cuotas, implementado en Perú en 1997, el cual incrementó la cuota de género del 25% al 30% para las listas de candidatos al Congreso en el 2000 y en 2002 se aplicó para municipios y gobiernos regionales.

Así mismo, las empresas que cuentan con más mujeres en los directorios, logran un 42% más en sus retornos de ventas y un 66% más en sus retornos de sobre la inversión.

La construcción del Perú del bicentenario, que se sustentan en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, en el desarrollo concebido como libertad y en las Políticas de Estado del Acuerdo Nacional; exige madurez política, exige que los diferentes actores, tengan la capacidad de cargan cada uno con la mochila de sus diferencias y estar juntos, exige, que aprendamos a unir manos, y exige que empecemos a dar sentido a lo que queremos cada uno del Perú en el 2021, como los Derechos Fundamentales, oportunidades, servicios básicos, educación, salud, reforma del Estado, seguridad ciudadana, crecimiento económico y empleo, entre otros.

Pero la construcción del Perú del Bicentenario, no sólo exige la madurez de cargar con la mochila de las diferencias, sino que exige la participación activa de la mujer en el escenario social, político y empresarial y exige su presencia, como madre y mujer,  como transmisora de cultura, como ejemplo vivo de una mujer que carga con la dignidad de no entregarse a la violencia, y de no resignarse a la indiferencia; de mantenerse viva, presente, como ejemplo de decencia y docencia. Por enseñar el mundo a nuestros hijos, y transmitirles la cultura, la identidad, los colores, el ser peruanos; por saber decir basta ya, y hacer propuestas, no protestas. Por enseñarnos a todos que tienen más amor para dar, por enseñarnos a andar juntos, por enseñarnos a unir nuestras manos, por enseñarnos a unir nuestras voces, por enseñarnos a dar sentido no sólo a las palabras, sino a los silencios, por ser símbolos de concertación y paz. Por ser vida.

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